Columna Freiriana

LA PACHAMAMA (Madre Tierra)

Si esta fuera nuestra insignia, distinta sería nuestra realidad:

“Aquí no hay más preocupaciones que cumplir la misión que nos fue asignada en la tierra: cuidar la madre naturaleza. Aquí ningún ser es más importante que otro, todos somos seres vivos; incluso por eso mismo si quieres cortar un árbol debes pedirle permiso a la naturaleza, ese fue el mandato que nos dejó el creador. Esa es la forma en que podemos cuidar del corazón de la tierra”

La anterior cita recoge el pensamiento y la esencia de la vida de distintas tribus indígenas, sus acciones se basan en el respeto, cuidado y preservación de la naturaleza manteniendo una armonía y equilibrio. Sin embargo, lejos de este pensamiento se han levantado civilizaciones que a lo largo de su historia han empleado los recursos que le proporciona el medio que le rodea para suplir sus necesidades básicas, para optimizar sus actividades buscando la economía de tiempo, de esfuerzo para finalmente “mejorar su calidad de vida”.

Este tipo de relación hombre naturaleza está basada en la imposición, el ser humano se cree “dueño” de ella y por tanto toma todo cuanto pueda sin condiciones. Esto ha traído innumerables inconvenientes en la medida en que de manera indiscriminada se han venido extinguiendo especies animales, recursos naturales, se han acentuado diversidad de fenómenos que atentan contra la supervivencia de generaciones futuras.

Ante tal panorama han surgido propuestas ambientales, acuerdos mundiales, que han estado sesgados por intereses políticos y económicos que no han permitido un impacto significativo en las prácticas actuales. Sin embargo, cada uno de nosotros contribuye diariamente con la producción de residuos, la contaminación del agua, etc, así que todos somos igualmente responsables, por tanto la inteligencia ecológica que consiste en ser conscientes del impacto que generamos y disminuir al máximo esas repercusiones negativas por medio de nuestra actitud, es una habilidad que se debe implementar desde casa, desde nuestras prácticas diarias.

De esa forma si se cambia a cada hombre se está cambiando al mundo, así que asume tu compromiso con la “Pachamama” y recuerda que “eres aire, eres agua, eres tierra”.

Coordinación Medio Ambiente, centro Educativo Paulo Freire


Espacios virtuales y personas reales

El conocimiento como una autopista sin límites de velocidad

 

En las carreteras los autobuses se van deteniendo de a poco y de un momento a otro ya están en un “trancón”; siempre se oyen respiraciones pesadas como reacciones y palabras murmuradas sin dueño. Luego de unos minutos la necesidad es saber qué origina el embotellamiento y la reacción normal es mirar hacia adelante estirando hasta el límite el cuello. Existe un momento de tensión, alivio, pesadez y finalmente  morbo, justo cuando se está transitando al lado del accidente que originó la tardanza. Zapatos en la carretera, hierros aun humeantes y latas retorcidas son las imágenes que se pueden apreciar a un lado y a otro mientras la gente busca acomodarse para ver  detalles que les permitan lanzar hipótesis sobre lo ocurrido…y al final de la escena, las víctimas.

El autobús arranca nuevamente a toda velocidad y los comentarios de unos y el silencio de otros dejan claro que no les importa darse cuenta que son usuarios de un servicio ofrecido por una de las causas del accidente que acaban de presenciar.

Y así es a diario en la internet. La gente utiliza eufemismos como “la autopista de la información” sabiendo y reconociendo a la velocidad en que se mueve la información (que no es precisamente conocimiento).

Hay que aclarar algo que es de suma importancia para las y los usuarios de la web, todo lo que allí existe, todo lo que allí transita, todo lo que allí se comparte, no es necesaria ni fundamentalmente CONOCIMIENTO. Se hace esta aclaración sobre la base crítica de la gastada frase que circula en la web,  “el conocimiento es libre”.

Los dispositivos móviles han permitido “democratizar” falsamente el “conocimiento” que se comparte en las redes sociales, y digo falsamente porque deja en evidencia que solo los que pueden acceder a un Smartphone o Tablet pueden hacer uso y participar de ellas en todo momento y lugar. El “Wi-fi” nos brinda una satisfacción de ser un “buen ciudadano” al estar “conectado” en cualquier sitio. Curiosamente son los centros comerciales los que siempre ofrecen este servicio. Una transacción apenas normal.

El uso irresponsable de la información genera posturas irresponsables y en esa medida reacciones aún más irresponsables. El “dueño de la información” es cualquiera que cree un “hashtag”,lo acompañe de una imagen y lo retuitee con usuarios influenciadores, 2 minutos después, se ha creado una tendencia (TT o Trending Topic) y ahora la gente se siente más “informada”.

La internet es una tienda de juguetes para un niño que acaba de aprobar el año y sabe que los papás le comprarán “algo”. Pero el niño es caprichoso y nunca estará completamente satisfecho con su regalo.

La “represión estatal” en las redes sociales, es un concepto completamente arbitrario y cínico. El placer de la “opinión” subyace en la ignorancia de los hechos. No debo saber para poder comentar. Solo dar “like” me proporciona el poder.  “El conocimiento es libre” comentan mientras juegan Candy Crush.

Qué importa si está mal escrito (qU3 Ymp0Rt@ zI 3StA m@I ExkR1t0) lo importante es que me entendió. (l0 YmP0rT@Nt3 eX qU3 Me 3NtEnDy0), suelen decir los jóvenes. Esa es la lógica con la información. Qué importa de donde venga, lo importante es que la gente se sienta bien compartiéndola en las redes y comentando “indignada” aun sin saber las causas o la fuente o la objetividad de quién escribe.

Los accidentes por exceso de velocidad siempre dejarán víctimas, las víctimas en algún momento tuvieron que presenciar un accidente en la vía y además articularon en sus bocas palabras de compasión por quien en ese momento fue víctima y  a su vez, el cuerpo de la persona acostado en la carretera debajo de la sábana blanca hizo lo mismo.

Siempre serán personas las afectadas. Utilicemos bien la INFORMACIÓN y generemos CONOCIMIENTO, de este modo llegaremos a nuestro destino.

Coordinación de Ciencias Sociales, Centro Educativo Paulo Freire


Un comentario en “Columna Freiriana

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